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«He descubierto una nueva forma de entender la vida.»

9 septiembre 2026

Tras trabajar durante tres años como cooperante de Mundukide en Brasil, la billabonatarra Andrea Antón comparte en esta entrevista las experiencias vividas y los aprendizajes adquiridos durante su estancia en el país.

Has trabajado durante tres años como cooperante de Mundukide en Brasil. ¿Qué destacarías de la experiencia vivida allí?

Ha sido una experiencia muy bonita y he aprendido muchísimas cosas. Sobre todo, destacaría la importancia del trabajo colectivo. Allí he trabajado junto a miembros del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra), y ellos trabajan mucho desde la perspectiva colectiva. Precisamente, desarrollan su actividad de manera colectiva, poniendo en el centro el cuidado de las personas y de la cultura. Además, utilizan la intercooperación como herramienta de trabajo. Sobre todo, destacaría lo que ellos me han enseñado.

Ha sido tu primera vez en Brasil. ¿Qué te llevó a dar el paso de ir allí?

Sí, nunca había estado en Brasil, ni tampoco en ningún otro país de América. En mi caso, durante los últimos años he trabajado en el ámbito de la cooperación, principalmente en la gestión de proyectos. Había gestionado muchos proyectos y tenía ganas de ver cómo aquellos proyectos que se habían diseñado y organizado desde una oficina se desarrollaban después en los propios países. Me interesaba conocer y seguir todo el proceso de los proyectos. Eso fue, especialmente, lo que me impulsó.

Empecé a buscar diferentes opciones y Mundukide me ofreció la posibilidad de ir a Brasil. Además de explicarme los proyectos y el programa que desarrollaban allí, me contaron que estaban trabajando conjuntamente con el MST. Me pareció una oportunidad muy bonita y me animé.

¿Qué fue lo que más te sorprendió de la realidad que encontraste allí?

Como decía, era mi primera vez en Brasil y, en mi caso, conocí dos realidades diferentes: por un lado, la cultura y la lengua brasileñas y, por otro, el contexto del MST y su forma de trabajar.

Culturalmente, me han gustado mucho la música, el idioma y la forma de relacionarse. Pero, sobre todo, me han sorprendido la realidad del MST y su manera de organizarse y trabajar.

El MST son las siglas del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, un movimiento social que nació en 1984 y que lucha por la reforma agraria y la justicia social en Brasil. Su objetivo es lograr una distribución justa y democrática de la tierra entre los campesinos brasileños y producir alimentos saludables destinados a la población local.

Para conseguirlo, promueven una producción ecológica y libre de tóxicos. Para poner en marcha este modelo agrícola, ocupan grandes extensiones de tierra que no están siendo utilizadas o que han sufrido delitos ambientales, y crean campamentos. Cuando el organismo público responsable de la reforma agraria en Brasil, el INCRA, determina que una tierra no está siendo productiva, se crean asentamientos para comenzar a trabajarla.

Una vez establecidos en el territorio, comienzan, en primer lugar, a desarrollar servicios de educación y salud. En el ámbito agrícola, empiezan a trabajar la tierra para poner en marcha su modelo de producción. Después de producir los alimentos, el siguiente paso es crear cooperativas, y es en ese momento cuando entra Mundukide.

Precisamente, partiendo de la Experiencia Cooperativa de Mondragón, el objetivo de Mundukide es acompañar a las personas que viven en los asentamientos y campamentos del MST en el proceso de creación de cooperativas, gestión de la producción y desarrollo de industrias. En definitiva, busca contribuir a su bienestar y desarrollo para alcanzar una calidad de vida digna.

Además, trabajamos conjuntamente en formación, apoyo y asesoramiento técnico para mejorar sus capacidades de gestión. Actualmente, Mundukide forma parte de las mesas de dirección de los sectores productivos del MST y, en su último Congreso Nacional, su coordinador general nos presentó como socio estratégico.

Por eso, volviendo a la pregunta, conocer todo esto y trabajar con ellos en primera persona ha sido increíble. He tenido la oportunidad de conocer una nueva forma de entender la vida en sociedad.

¿Cuál ha sido para ti el principal reto, tanto a nivel personal como profesional?

En el ámbito laboral me adapté muy fácilmente. Es cierto que he trabajado menos que mis compañeros sobre el terreno; yo he desarrollado principalmente mi labor en la oficina. El mayor reto ha sido estar lejos de la familia y de los amigos.

Vivimos en una sociedad que, a menudo, se considera cada vez más individualista. En este contexto, ¿qué importancia tiene el trabajo de los cooperantes? ¿Qué aportáis a la sociedad?

Pone sobre la mesa otra forma de trabajar. Frente al individualismo, fomentar la colaboración entre dos países y entre diferentes comunidades, así como compartir conocimientos, supone una gran aportación a la sociedad. Además, implica promover la autonomía y el empoderamiento de las comunidades.

Por eso creo que este tipo de proyectos hacen una gran aportación a la sociedad, sobre todo porque fomentan la colaboración.

En el caso de Mundukide, ofrecemos al pequeño campesinado brasileño la posibilidad de acceder a un trabajo digno. Trabajamos con campesinos que creen firmemente que, trabajando juntos y creando cooperativas, todos los pequeños productores tienen más fuerza para generar empleo y una mayor capacidad de negociación a la hora de vender las materias primas que producen frente a las grandes empresas que impulsan el agronegocio.

El objetivo principal es integrar toda la cadena, desde el campo hasta la venta, teniendo la agroecología como eje.

Por ejemplo, si un pequeño campesino vende su arroz o su leche a una gran empresa, probablemente le ofrecerá una cantidad de dinero muy pequeña. En cambio, si cinco campesinos se unen y crean su propia cooperativa, tendrán una mayor capacidad de producción y, por tanto, mayor fuerza para negociar.

¿Qué le dirías a alguien que está interesado en convertirse en cooperante de Mundukide?

Le diría que es una oportunidad muy buena. Si tienes ganas de salir al extranjero, interés por conocer otras realidades y crees en el cooperativismo, es una oportunidad excepcional para conocer otras formas de vida y otras realidades.

Trabajar directamente con el MST es un auténtico lujo para conocer otro modelo de organización social y, además, para crecer como persona.

Entrevista original: Aiurri aldizkaria

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