La dirección de Mundukide ha realizado un viaje de seguimiento del programa en Mozambique, con el objetivo de conocer el país sobre el terreno, encabezado por la directora Itsaso Erretolatza. El proyecto, que se desarrolla en las regiones de Niassa y Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de los agricultores, y este viaje ha permitido conocer de primera mano el impacto del programa.
1º día: Maputo – Pemba – Montepuez: primeros contactos y primeras impresiones
Tras llegar de Maputo a Pemba, se celebraron las primeras reuniones con responsables del Departamento de Agricultura y Pesca. Señalaron que las lluvias han retrasado las plantaciones de este año, aunque se espera una buena cosecha. Se destacó la necesidad de viveros y la importancia del desarrollo de la ganadería.
En la reunión con el gobernador de la provincia de Cabo Delgado se valoró el trabajo de Mundukide en la promoción de la cebolla roja. También se subrayó la necesidad de aumentar la producción de soja y fortalecer su comercialización.
Tras un duro trayecto de 200 km, llegaron a Montepuez, donde realizaron las primeras visitas a sistemas de huertos y técnicas de riego orientadas a garantizar la producción durante todo el año.
2º día: Namuno: desplazamiento y aprendizaje de soja y sésamo
Tras recorrer las difíciles carreteras de Namuno, llegaron a comunidades desplazadas por el conflicto. Allí, los agricultores están aprendiendo a cultivar soja y sésamo en las tierras de Hilario.
Durante la visita se destacó el valor del programa: los agricultores, recibiendo formación e insumos, aprenden a trabajar sus tierras de forma autónoma. Los campos de los agricultores Maria Celeste y Arretaguarda también mostraron los resultados del trabajo, incluso tras caminatas de hora y media para acceder a ellos.
3º día: entorno de Montepuez y crecimiento de huertos
En los huertos guiados por Fadila Fadark, junto al río Montepuez, se observó la evolución de los cultivos de cebolla. Aunque las inundaciones dañaron los terrenos, las comunidades han reanudado la producción con fuerza.
En una reunión bajo un árbol de mango, los agricultores compartieron sus retos y se destacó el valor del seguimiento cercano del programa.
4º día: Balama: liderazgo femenino y grandes producciones
La asociación liderada por Jacinta en el distrito de Balama mostró 30 hectáreas de cultivos. Acababan de cosechar soja, y se observó cómo las mujeres mejoran sus condiciones de vida a través de su producción.
Los huertos de regadío, donde crecen coles y pimientos, mostraron el equilibrio entre desarrollo y naturaleza.
5º día: visión general del programa y red de colaboración
El sistema agrícola del norte de Mozambique es en su mayoría manual y de baja productividad. Mundukide ofrece apoyo técnico, comercialización y formación para impulsar la autonomía de las familias.
El programa está totalmente integrado en las comunidades: el 90% del personal es local, y ya ha beneficiado a más de 30.000 familias, generando alrededor de 6 millones de euros anuales en ingresos adicionales.
En el encuentro participaron Itsaso Erretolatza, el responsable del programa Adrián Lamas, y los colaboradores Anna Sanz, Verónica Romero y Elena Ramos.
6º día: Marrupa: sistemas innovadores de riego
En la zona de Nungo-Malema, tras atravesar caminos cruzados por elefantes, se observaron sistemas de riego tradicionales pero eficaces. Mediante canales y pequeñas presas, las parcelas de cebolla se riegan de forma organizada, creando sistemas casi comparables a un “pequeño canal de Panamá”.
7º día: huertos de mujeres en Marrupa
Grupos de mujeres trabajan en semilleros de cebolla y huertos con riego por canales. Participan en el programa desde 2008 y, aunque han probado otros cultivos, la cebolla sigue siendo su principal producción. Los visitantes recibieron una cálida acogida y gran agradecimiento.
8º día: Maua: retos de las cosechas de soja y comercialización
En los campos de André, Armando y Xantraquir se observaron buenas cosechas, pero existen problemas en la comercialización. Se propuso mejorar los precios mediante la organización colectiva y el aumento del poder de negociación.
9º día: Maua: trabajo comunitario y nuevas presas
Los agricultores han decidido construir una presa de forma comunitaria, reuniéndose los sábados. Prevén terminarla en tres semanas y ya han iniciado las estructuras principales.
Este viaje ha dejado claro que el trabajo de Mundukide no se limita a mejorar técnicas agrícolas, sino que impulsa la autonomía, la organización y las oportunidades de futuro de las comunidades. En un territorio complejo y con grandes desafíos, las comunidades locales y las redes de colaboración demuestran que el desarrollo es posible cuando se basa en la confianza y el trabajo conjunto.