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El compromiso de nuestras cooperantes, la fuerza de la cooperación

5 March 2026

El 8 de marzo es un día para reconocer la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres en todo el mundo. Es también una fecha para reafirmar compromisos y avanzar con coherencia entre lo que defendemos y lo que hacemos.

En Mundukide, la igualdad no es una declaración puntual: es un eje estratégico de nuestra manera de trabajar. Por ello, contamos con un Plan de Equidad de Género, que orienta nuestras políticas internas, nuestras prácticas organizativas y nuestra intervención en los territorios donde desarrollamos nuestros programas.

Este compromiso también se refleja en la propia organización. Actualmente, el equipo proferional de Mundukide está formado por 19 personas, de las cuales 9 son mujeres. En el caso del equipo de cooperación en terreno, de las 10 personas cooperantes, 5 son mujeres, una presencia que contribuye a fortalecer el liderazgo femenino en los procesos que acompañamos.

Nuestro Plan de Equidad de Género refuerza especialmente:

La igualdad de oportunidades dentro de la organización.
La promoción del liderazgo femenino en equipos técnicos y espacios de decisión.
La incorporación transversal del enfoque de género en todos nuestros programas de cooperación.
La generación de entornos laborales corresponsables, respetuosos y libres de discriminación.
En este marco, queremos poner en valor a nuestras cooperantes: mujeres que, desde distintos territorios y realidades, impulsan procesos de desarrollo socioeconómico basados en el cooperativismo.

Trabajan junto a comunidades rurales y urbanas en América Latina y África, fortaleciendo cooperativas, promoviendo la organización colectiva y apoyando la autonomía económica de las personas. Su labor combina conocimiento técnico, acompañamiento cercano y una profunda convicción transformadora.

En contextos donde persisten desigualdades estructurales, su presencia contribuye a visibilizar el liderazgo femenino en ámbitos productivos y organizativos, impulsar la participación activa de las mujeres en cooperativas y promover dinámicas más equitativas en la toma de decisiones.

Este 8 de marzo reconocemos el trabajo de nuestras cooperantes y reafirmamos nuestro compromiso con una cooperación transformadora que sitúa la igualdad en el centro. Y para eso queremos saber las opiniones de nuestras 3 cooperantes Anna, Elena y Verónica que  están trabajancodo con codo con la sociedad rural de las provincias de Niassa y Cabo Delgado en el norte del país

 

Anna Sanz Prieto  |  Cooperante de Mundukide en  Mozambique

¿Anna, qué significa para ti cooperar?

Contribuir. Aportar lo que sabes y tus acciones a un desarrollo colectivo, intentando generar un impacto positivo.

¿Obstáculos y facilidades para una mujer cooperante en África?

A veces aparecen situaciones incómodas: hombres en posiciones de poder que intentan imponerse o que interpretan la relación profesional como algo más personal. En otros casos, por cultura o religión, algunos hombres pueden tender a ignorarte aunque tengan que interactuar contigo.

Pero esto no es exclusivo de Mozambique, pasa en todas partes, incluido Europa. Simplemente, aquí suele ser más visible en las formas.

Referente a las facilidades, hay un factor importante: siendo mujer blanca, muchas veces lo segundo pesa más que el género, y muchos hombres no te tratan como tratarían a una mujer local.

  

 

¿Qué te enseñan cada día las mujeres con las que trabajas?

Aunque mi trabajo no implica una relación diaria directa con muchas mujeres locales, cuando coincidimos no puedo evitar admirar su fortaleza, tanto física como mental, especialmente en las áreas rurales donde trabajamos. Muchas sostienen una carga de trabajo enorme, dentro y fuera de casa, y aun así siguen adelante con una determinación impresionante.

Las mujeres más emprendedoras que he conocido están rompiendo esquemas, son luchadoras, fuertes y decididas.

¿Qué políticas de género utilizáis en el programa?

Tolerancia cero frente a abusos o comportamientos de género inapropiados en el entorno.

Intentar equilibrar la participación de mujeres y hombres en equipos y actividades siempre que es posible.

¿Has podido ver algún avance en igualdad en los últimos años?

Llevo relativamente poco tiempo trabajando aquí, así que no puedo valorar cambios a largo plazo…

Pero sí se percibe en las vilas y entornos más urbanos que las mujeres ocupan muchos tipos de roles: administración pública, policía, técnicas electricistas, empresarias. Eso parece indicar una evolución positiva.

En las zonas rurales, es diferente. La desigualdad sigue siendo bastante visible, sobre todo en el acceso a la educación y las oportunidades de trabajar fuera del ámbito doméstico, además de los matrimonios prematuros.

¿Qué desigualdad te indigna especialmente?

Más que solo la desigualdad de género, me indignan mucho más los abusos de poder y ciertas dinámicas de corrupción que limitan las oportunidades de muchas personas.

En el caso de las chicas jóvenes en zonas rurales, sumado a lo dicho antes, se traduce en muy pocas opciones reales para elegir su futuro.

¿Qué habilidad femenina es clave en los procesos que acompañas?

No sé si son habilidades exclusivamente femeninas, pero en la realidad en la que vivimos y trabajamos, son necesarias la empatía, la compasión y, sobre todo, mucha paciencia.

 

Elena Ramos  |   Cooperante de Mundukide en  Mozambique

¿Elena, qué significa para ti cooperar?

Es muy difícil responder con una palabra. Diría que para mí cooperar implica corresponsabilidad y acompañamiento. Corresponsabilidad para construir soluciones donde cada persona asume su parte para transformar su realidad, y acompañamiento porque para mí la cooperación al desarrollo significa estar al lado sin imponer, apoyando para que cada comunidad construya su futuro sobre una base sólida que dé resultados tangibles y medibles.

¿Obstáculos y facilidades para una mujer cooperante en África?

En muchos contextos, especialmente rurales, el liderazgo sigue siendo mayoritariamente masculino. Al principio puede costar más que te tomen como interlocutora. Además, ser mujer implica una atención extra a la seguridad personal y a ciertos códigos sociales que un hombre no siempre tiene que gestionar. Pero tengo que decir que también abre otras puertas: facilita el acceso a espacios femeninos clave y permite ser referente para otras mujeres.

¿Qué te enseñan cada día las mujeres con las que trabajas?

Hay una especie de fuerza silenciosa de la que he aprendido y sigo aprendiendo. Tienen una capacidad enorme de sostener a una familia y una comunidad incluso cuando casi todo va mal. Si lo pensamos, está todo en contra de su desarrollo individual y colectivo.

¿Qué políticas de género utilizáis en el programa de Mozambique?

En el programa de Mozambique hemos trabajado para incorporar perspectiva de género de manera práctica. Hace unos años no contábamos con trabajadoras ni instructoras mujeres, y ahora sí; su presencia supone un referente directo para las agricultoras locales. Además, priorizamos alianzas con asociaciones de mujeres para acompañarlas de manera cercana y fortalecer su liderazgo. Por último, no toleramos la violencia ni el acoso machista; trabajamos para prevenirlo y actuar de inmediato si ocurre. Queda mucho por hacer, pero cada vez se avanza más en esa dirección.

 

¿Has podido ver algún avance en igualdad en los últimos años en una sociedad como la de Mozambique?

Los avances son muy lentos y todavía insuficientes. Se ven cada vez más puestos de liderazgo ocupados por mujeres, pero solo en entornos urbanos. Continúa habiendo brechas profundas: la alfabetización es mucho menor entre las mujeres que entre los hombres y muchas siguen casándose muy jóvenes o trabajando mayoritariamente en agricultura informal, donde sus maridos se quedan con el beneficio de la producción. Existe poca o ninguna protección social. Los cambios sociales y culturales son lentos; conseguir que las normas tradicionales evolucionen lleva tiempo y compromiso sostenido de todo el tejido social.

¿Qué desigualdad te indigna especialmente y por qué?

Me indigna especialmente la desigualdad que limita a las mujeres a desarrollar su propio potencial. Muchas no pueden terminar su educación por maternidad temprana —en no pocas ocasiones las niñas se quedan embarazadas a los 12 o 13 años— y existen estructuras de poder que restringen sus oportunidades y decisiones.

¿Qué habilidad femenina es clave en los procesos que acompañas?

No creo que haya habilidades solo femeninas, más bien creo que por educación se desarrollan más algunos aspectos que vienen bien en este contexto. Es clave tanto en agricultoras como en cooperantes la paciencia combinada con la capacidad de organización. Las agricultoras planifican y gestionan sus cultivos y familias día a día, mientras que las cooperantes acompañamos procesos complejos y facilitamos oportunidades.

 

Verónica Romero Rodriguez |  Cooperante de Mundukide en  Mozambique


¿Verónica, qué significa para ti cooperar?

Entiendo cooperar como el trabajo conjunto para llegar a un bien común. El bien general es imposible si alguno de los integrantes no está bien. Entendiendo el mundo como un todo formado por países, es importante que aquellos que tienen mejores niveles de bienestar y desarrollo se involucren para la mejora y el desarrollo de aquellos países donde todavía hay unos índices de desarrollo tanto humano como económicos pobres.

¿Obstáculos y facilidades para una mujer cooperante en África?

Siendo honestas, hay más obstáculos que facilidades. En Mozambique la mujer todavía tiene un rol social que carece de independencia económica y de agencia, supeditada en muchos casos a los hombres —ya sean hermanos, padres, maridos, empleadores o hijos— o, en el caso extremo, tienen que mantener solas una familia.

En resumen, no es habitual ver a mujeres en roles de poder, aunque eso está cambiando. Por eso a veces cuesta hacerse valer.

¿Qué te enseñan cada día las mujeres con las que trabajas?

La fuerza y la resiliencia de la mujer africana es incalculable. Tengo mucho que aprender de ellas: son multifacéticas y salvadoras.

¿Qué políticas de género utilizáis en el programa?

Existen diversas políticas de género, siempre intentando aumentar la participación femenina y que ejerzan roles importantes.

¿Has podido ver algún avance en igualdad en los últimos años?

Creo que, aunque despacio, Mozambique va avanzando. Existe un gran problema de matrimonio y maternidad infantil; creo que es una de las peores lacras del país. Por otro lado, sí se ven puestos políticos ocupados por mujeres.

¿Qué desigualdad te indigna especialmente?

Me duele mucho la maternidad infantil. No hace falta que se explique.

¿Qué habilidad femenina es clave en los procesos que acompañas?

Creo que debería decir habilidad humana más que femenina, pero sobre todo hace falta tener ganas y conocer el contexto donde estamos.

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